En lo más alto del páramo de Santurbán, el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga protege y conserva la vida para garantizar el agua del mañana. Su guardería de frailejones se ha convertido en un referente de iniciativas exitosas de restauración ambiental y educación en la región.
En medio de un ecosistema estratégico para el abastecimiento hídrico del nororiente colombiano, el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (amb) S.A. ESP impulsa una iniciativa que combina ciencia, constancia y compromiso ambiental: la guardería de frailejones.
Más que un vivero, este espacio —ubicado en áreas de conservación del páramo— es una apuesta de largo plazo para la restauración de suelos degradados y la protección de cuencas abastecedoras. Allí se cultivan especies clave del género Espeletia, fundamentales para la regulación hídrica.
Según explican voceros del amb S.A. ESP, el propósito de esta estrategia está directamente ligado a su misión histórica: “proteger las áreas de recarga hídrica, entendiendo que el agua es el eje central de nuestra gestión ambiental”.

Los frailejones no son solo el símbolo de los páramos. Su estructura les permite captar la humedad del aire y transferirla al suelo, favoreciendo el ciclo del agua. Por eso, su recuperación es determinante para garantizar el recurso en el largo plazo.
En la guardería del amb S.A. ESP. se propagan actualmente especies como Espeletia stanleyana, Espeletia santanderensis, Espeletia betancuri y Espeletia roberti, propias de ecosistemas de alta montaña como el páramo de Berlín.
Este proceso no es inmediato. Desde la recolección de semillas hasta la siembra en campo pueden transcurrir cerca de dos años. Durante ese tiempo, las plántulas pasan por etapas de germinación, crecimiento y adaptación bajo condiciones controladas de invernadero, donde se regula la humedad, la temperatura y la luz.
De acuerdo con el amb S.A. ESP., la germinación puede tardar entre 30 y 60 días, y no todas las semillas logran desarrollarse: en algunos ensayos, de 900 semillas germinadas sobreviven cerca de 500, lo que evidencia la complejidad técnica del proceso.
Más de 6.000 frailejones han sido sembrados por el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga como parte de su estrategia de restauración en el páramo de Santurbán, una acción clave para garantizar el agua a largo plazo.

El impacto de esta iniciativa va más allá de la producción vegetal. La guardería hace parte de una estrategia integral de restauración ecológica en predios adquiridos por el Acueducto desde 2008, destinados exclusivamente a la conservación de zonas de páramo.
Estas áreas, muchas de ellas afectadas por actividades humanas en el pasado, están siendo recuperadas mediante la siembra de frailejones y otras especies nativas como mortiño, uva camarona y el romero de páramo.
recuperación de suelos degradados y la restauración de ecosistemas frágiles”, lo que se traduce en una mayor capacidad de retención de agua en el suelo y, por ende, en una mayor disponibilidad del recurso hídrico.
A la fecha, la entidad ha logrado la siembra de más de 7.000 frailejones, consolidándose como una de las organizaciones que más ha aportado a la restauración de estas especies en el país.

Pero el alcance del proyecto no se limita al componente ambiental. La guardería también funciona como un aula viva de educación y formación.
El amb S.A. ESP. ha vinculado a comunidades, instituciones educativas y entidades públicas y privadas en procesos de siembra y capacitación. Desde niños de escuelas rurales hasta universidades, pasando por organizaciones como la Defensa Civil, el Ejército y centros de salud, han participado en esta iniciativa.
“El Acueducto Metropolitano de Bucaramanga ha convertido este espacio en un escenario de educación ambiental, donde la comunidad entiende la importancia de proteger el agua desde su origen”, destaca la entidad.
Uno de los proyectos más relevantes es la formación de estudiantes en el corregimiento de Berlín para la creación de nuevos viveros de alta montaña, ampliando así el impacto de la estrategia.

La guardería de frailejones es, en esencia, una inversión en el futuro. Cada planta que crece en este espacio representa un paso hacia la sostenibilidad hídrica de la región.
Con procesos certificados por autoridades ambientales y bajo estándares técnicos rigurosos, el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga reafirma su compromiso con la protección de los recursos naturales. Porque en el páramo, donde nace el agua, también se cultiva el futuro.