Fray Juan Camilo Gallego López, OFM: "El Virrey Solís ha hecho brillar generaciones que hoy construyen país"
El Colegio Franciscano Virrey Solís celebra 85 años de historia educativa en Bucaramanga. Sin embargo, su trayectoria se remonta mucho más atrás, a la presencia de la comunidad franciscana en Santander y a una tradición educativa que comenzó desde la época colonial.
En entrevista con Vanguardia, el rector, Fray Juan Camilo Gallego López, OFM, habló sobre el legado de la institución, su modelo pedagógico, los proyectos de innovación y los retos de formar a las nuevas generaciones.
¿Qué representa para el colegio alcanzar los 85 años de existencia?
Aunque el colegio cumple 85 años desde su fundación en 1941, su historia está ligada a la tradición franciscana, una comunidad con más de 800 años de servicio a la Iglesia. En Santander, los franciscanos han estado vinculados a la educación desde el siglo XVI, cuando establecieron las primeras escuelas de doctrina en la región de Vélez. El Virrey Solís recoge ese legado y lo pone al servicio de la sociedad santandereana a través de una propuesta educativa basada en la formación integral.
¿Qué diferencia al Virrey Solís de otras instituciones educativas?
El principal elemento diferenciador es la espiritualidad franciscana. Más allá de la formación religiosa, esta visión promueve valores como la fraternidad, el respeto por la naturaleza, el servicio a los más necesitados y el compromiso con la comunidad. La institución busca construir relaciones cercanas entre estudiantes, familias, docentes y religiosos, entendiendo la educación como una experiencia de acompañamiento humano y no únicamente académica.
El colegio es reconocido por sus logros deportivos y culturales. ¿Cómo se integra esto al proyecto educativo?
La institución entiende que la educación va mucho más allá de la transmisión de conocimientos. Por eso impulsa el desarrollo de talentos en áreas como el deporte, el arte y la cultura. El colegio cuenta con reconocimientos nacionales e internacionales, especialmente en disciplinas como el baloncesto, además de importantes resultados en ajedrez, natación, voleibol y otras actividades. El objetivo es que cada estudiante descubra y fortalezca sus capacidades, complementando su formación académica con experiencias que aporten a su desarrollo personal.
¿Cómo trabajan la formación humana y espiritual de los estudiantes?
El colegio cuenta con un modelo de acompañamiento integral denominado Proyecto TAU, que reúne profesionales en psicología, terapia ocupacional, orientación escolar, trabajo social y pastoral. A través de convivencias, retiros, actividades formativas y el fortalecimiento de valores mensuales, se busca desarrollar habilidades emocionales, sociales y espirituales. La meta es formar personas íntegras que combinen excelencia académica con sólidos principios humanos.
Muchos egresados deciden matricular a sus hijos en la institución. ¿Qué significa esto para el colegio?
Es una muestra de confianza en el proyecto educativo. El alto número de familias que regresan al colegio con nuevas generaciones refleja el impacto positivo que tuvo la experiencia formativa en los antiguos alumnos. Además, existe una relación permanente con los egresados, quienes continúan participando en actividades institucionales y mantienen un fuerte vínculo con la comunidad educativa.
La innovación ha sido uno de los ejes de los últimos años. ¿Qué proyectos se destacan?
La institución ha fortalecido áreas relacionadas con la tecnología, la programación y la robótica mediante espacios especializados donde los estudiantes desarrollan proyectos y participan en competencias. Sin embargo, la innovación no se limita a la tecnología. También se han impulsado iniciativas orientadas al desarrollo psicomotor y socioemocional, como un gimnasio sensorial que busca fortalecer habilidades que muchos niños han dejado de desarrollar debido a los cambios en las dinámicas de juego y socialización.
Asimismo, el colegio continúa ampliando sus programas deportivos, culturales y artísticos, además de proyectar nuevos espacios para fortalecer la formación musical y el contacto con entornos naturales.
¿Cómo se prepara la institución para responder a las necesidades de las nuevas generaciones?
El modelo pedagógico está basado en el aprendizaje orientado a la solución de problemas. Más que memorizar conceptos, se busca que los estudiantes comprendan cómo aplicar los conocimientos en situaciones reales. La institución considera fundamental despertar la curiosidad, el pensamiento crítico y la capacidad de encontrar soluciones a los desafíos del entorno, fortaleciendo competencias que serán clave para el futuro profesional y personal de los jóvenes.
¿Qué papel juega la formación en valores dentro de la sociedad actual?
La institución considera que la formación académica debe estar acompañada de principios éticos y humanos. Por ello trabaja en el fortalecimiento de valores como la responsabilidad, la honestidad, la paciencia, la solidaridad y el compromiso ciudadano. El propósito es que los estudiantes no solo se adapten a la sociedad, sino que contribuyan a transformarla positivamente a través de sus acciones y decisiones.
¿Cómo se promueve el cuidado del medio ambiente?
La educación ambiental ocupa un lugar importante dentro de la identidad franciscana. Inspirados en el legado de San Francisco de Asís, patrono de la ecología, los estudiantes participan en actividades relacionadas con el cuidado de la naturaleza, jornadas de siembra de árboles, proyectos de reciclaje, huertas escolares y experiencias de contacto directo con el entorno natural. Estas iniciativas buscan fortalecer la conciencia ambiental desde edades tempranas.
¿Cuál es el mensaje que deja el colegio en esta celebración de sus 85 años?
La institución destaca que estas son sus “bodas de mármol”, una metáfora que representa solidez, permanencia y capacidad de construir futuro. Bajo el lema “Soy Virrey, Soy Futuro”, el colegio reafirma su compromiso de seguir formando generaciones capaces de enfrentar los retos de la sociedad con conocimiento, valores y sentido humano. La invitación es a conocer una propuesta educativa respaldada por una amplia red franciscana presente en más de 180 países y comprometida con la formación integral de niños y jóvenes.