Tres alcaldes

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Con Germán Torres Prieto el nuevo alcalde de Bucaramanga designado esta semana por el Gobernador Didier Tavera ante la suspensión del titular, y Manolo Azuero, ya son tres los alcaldes que ha tenido Bucaramanga en la era Rodolfo Hernández.

Ese hecho por si solo nos indica la inestabilidad política que vivimos desde hace ya casi cuatro años como consecuencia de la brusca ruptura que significó el sorpresivo advenimiento de una figura que como Rodolfo rompió todos los cánones tradicionales de gobierno, de comportamiento social y político.

Y ¿eso es bueno o es malo?… preguntarán algunos. Aún no lo sé – solo el tiempo lo dirá-.

El tiempo; ese implacable juez de los actos de los hombres será ahora también el principal rival del nuevo alcalde para lograr mostrar algún resultado.

Dura tarea. Gobernar contra el tiempo, en época de elecciones, con ley de garantías de por medio y sobre todo con una ciudad que reclama a voces seguridad, movilidad y mejoramiento de su malla vial, tres temas descuidados por el suspendido alcalde so pretexto de estar luchando contra la corrupción, loable empresa que convertida en caballito de batalla sobre el cual cabalgó todo su periodo, dejó a la ciudad sumida en el caos, la inseguridad y un generalizado ambiente de incertidumbre e inestabilidad política del cual hoy vemos las consecuencias.

El discurso conciliador del nuevo alcalde quien envió un mensaje de tranquilidad a los funcionarios y una invitación a la reconciliación para trabajar en equipo por la ciudad tuvo otra vez como respuesta agravios y acusaciones por parte del “picapleitos” que pareciera tener necesidad de estar peleando con algo o con alguien para poder seguir montado en su ola de popularidad sin piso, como las olas. Tal cual.

Para pelear se necesitan dos, dice mi madre. De manera que mi consejo al nuevo alcalde es: si le buscan pleito, mándelos a abrazar un árbol; y muestre resultados, que siempre serán los hechos más elocuentes y contundentes que las palabras.