
Hay una gran cantidad de aspirantes a candidatos a las alcaldías, concejos gobernación y asamblea, muchos de ellos seguramente cumplen con el elemento esencial, la honestidad, y muy seguramente tienen las mejores intenciones de servir a la ciudad al departamento y a la comunidad.
Pero esa buena intención no basta, no es suficiente recoger banderas populares como la defensa del agua, y prometer salud y educación sin fundamentos, debemos aspirar a que quienes aspiren a los cargos de dirección de nuestras ciudades y departamentos se preparen, conozcan el funcionamiento de lo público, sus posibilidad de actuar en una u otra dirección, estudien el estado financiero del ente de gobierno sus compromisos futuros, sus ingresos corrientes , los disponibles y las posibilidades de gestionar recursos en diferentes estamentos del orden nacional y otras instituciones, deberían preparar diagnósticos básicos sobre temas relevantes como salud, educación, seguridad, movilidad, empleo, espacio público, transporte informal, vivienda , parques y diversión, deportes e incluso obras públicas.
Con esa preparación podrían fijar posiciones y proyectos de gobierno concretos que permitan a los ciudadanos evaluar y formar un juicio que genere un voto responsable, una campaña política de altura y la posibilidad de juzgar efectivamente a los futuros alcaldes, gobernador, concejales y diputados.
Es importante conocer la posición de los candidatos respecto de temas trascendentales como el distrito metropolitano, el futuro de metrolinea, el espinoso tema de las basuras y muchos más
Un conjunto de ciudades como las que conforman el área metropolitana con el nivel educativo que hemos alcanzado tiene derecho a tener más elementos de juicio y la obligación de elegir más allá del famoso trapo rojo, o de por quien diga Rodolfo o Uribe o Serpa o cualquier otro o si voto por el si o por el no, y mucho menos a que nos compren el voto.
Necesitamos candidatos preparados, con la bandera anticorrupción tatuada en el pecho pero con el compromiso de gobernador, de gestionar, de ejecutar y de representarnos con la gallardía y pujanza de nuestro pueblo, con la capacidad de liderar e integrar las instituciones públicas y privadas para devolvernos el camino del desarrollo y las oportunidades.