#Congreso trabaje

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La emisora W el día martes propuso a los oyentes el  #CongresoTrabaje, con el fin de escuchar las opiniones posibles sobre esta Corporación.

Como este medio radial tiene una cobertura de amplio espectro no solo en Colombia sino en diferentes países, la avalancha de expresiones de todo calibre no se hicieron esperar. En verdad para nada sale favorecido el Congreso. Su desprestigio y mala imagen superan cualquier expectativa.

Aun cuando la respuesta a esta encuesta la tenemos los ciudadanos, la inconformidad es fruto no solo del pobre trabajo de los congresistas, sino de la mediocridad de una cantidad importante de sus integrantes, algunos de ellos en estos momentos procesados por diferentes conductas.  La manera descarada como muchos utilizan su posición para satisfacer intereses personales y particulares, complementado lo anterior con un notorio ausentismo casi incontrolable, es oprobioso, así como la forma mañosa de ciertos   directivos de esas Cámaras  que manipulan el orden del día de las sesiones, dependiendo del lobby que hagan presuntos terceros interesados o sus allegados políticos.

Son un cúmulo de circunstancias señaladas con beligerancia por ese alud de habitantes insatisfechos, que si a algunos les ha sonado una Constituyente, lo primero que deben reformarse son las actuales Cámaras, reemplazándolas por órganos serios y decentes con un número menor de integrantes, que cumplan a cabalidad con una formación académica exigente, para poder legislar, sometidos a un régimen de inhabilidades e incompatibilidades que permita a las personas saber de sus conductas, sin antecedentes vergonzosos y solo tres períodos.  Faltarían muchas más exigencias.  Tanta laxitud les ha permitido hacer lo que les viene en gana, sin responderle a nadie, mucho menos a sus electores.

Con razón el columnista Hernando Gómez Buendía  del Espectador, afirmaba: “en el Congreso no hay razones, sino compromisos”. Por ende, en las agendas de los legisladores temas como abolir la casa por cárcel para los corruptos, la prohibición del asbesto, la exigencia a las grandes cadenas de almacenes del pago a sus pequeños proveedores en máximo 30 días, etc., no les genera mayor interés, pues están ocupados en defender los suyos.